NO PUEDE CON SU GENIO.

A Claudio Cruzado, los autos lo apasionan, y si son de carrera mucho mejor. El cardalense, lleva al automovilismo en la sangre, y aunque deba compartir los tiempos en su empresa Politam desde que surgió hace 27 años, cuya planta se encuentra sobre la ruta provincial 6, lo superan las ganas por seguir corriendo.

«Hace 20 años que corro, debut en ALMA en el ´98 en la Clase Promocional, nunca había manejado un auto de carrera en mi vida!», le cuenta a EPOCA, «no gané ninguna vez desde ya, pero me di el gran gusto», recuerda con una sonrisa y apunta, «un día estaba para ganar, largaba primero y esta super nervioso porque estaba por nacer mi hija Alfonsina, así que tuvimos que salir de apuro con mi esposa al sanatorio donde finalmente nació, fue en el año´98!».

El cardalense empezó a correr hace 20 años.

La suma de la experiencia, de conocer el ambiente y acumular confianza, derivaron para Cruzado en una temporada  1999 inmejorable, culminada con el título de campeón, «sí, en el ´99 se me dio y me llevé el campeonato; gané seis carreras, fue mi primer campeonato luego de un año que todo salió muy bien».

Al año siguiente, en 2000, Cruzado se decidió a dar un salto importante; se sumó al TC Pista, categoría nacional, una de las categorías fiscalizadas por la ACTC. «Hice un campeonato aceptable considerando que era el primero, empecé con el nº 151 y finalicé con el 59, no se me dio de ganar pero me sirvió de mucho correr en TC Pista, una categoría desde ya muy difícil, donde ya en esos momentos, exigía poner mucha plata para correr; yo casi siempre anduve entre los puestos 10º, 11º, 12º, era valioso porque en esos tiempos había pilotos que se quedaban sin largar la final, yo largué en todas; eso sí, llegaba hasta ahí con la plata y me faltaba experiencia».

En el Fiat Uno de la Clase 1 de Turismo Pista.

Cruzado inquieto y siempre con ganas de apretar el pie derecho del acelerador, se volcó en 2001 a la Copa Megane, categoría monomarca formada por los modelos Megane de Renault que supo oficiar de telonera del TC2000 en los circuitos del país, «corrí un auto de Eduardo Bouvier que es de Luján, pero después el tuvo problemas económicos y tuve que dejar». No paró ahí Cruzado, en 2003 retornó a ALMA en la Clase Libre, «volví con un Fitito y al año siguiente, salí campeón con la doble alegría porque mi hijo Claudito me armaba el auto». Pasó después a uno de los autos que más lo identificaron, el Fiat 147, «un gran auto que me permitió salir de nuevo campeón y también obtener dos subcampeonatos».

Después vino una pausa para Cruzado en el automovilismo, al que no pudo resistir y pegó la vuelta en 2009 y con auto nuevo, un Fiat Uno, tan popular y uno de los modelos más vendidos de esos años. Y el «Uno» lo llevó a conquistar otro «1» que identifica al campeón, «ganamos todo ese año, el auto era bárbaro lo mismo que el motorista y el chasista, me llevé varios triunfos».

En 2010 afrontó otro desafío al incorporarse al Turismo Pista, categoría que dividida en tres clases, ya contaba como en la actualidad con un muy numeroso parque de autos,  muy competitivos y parejos. «En el Turismo Pista estuve en la pelea de los campeonatos de 2012 que perdí por apenas un punto, y el de 2013 que quedé subcampeón a sólo cuatro de quien salió campeón. Fueron dos muy buenas temporadas, ganamos series, dí pelea por los campeonatos cuando la categoría explotaba por la cantidad de autos que corrían».

En la Clase 1 continuó corriendo hasta el 2017 con el Fiat Uno motorizado por La Muedra, hasta que le tocó atravesar al de Cardales, el momento más difícil y duro de su trayectoria deportiva. Fue cuando se accidentó seriamente en una carrera de ALMA en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, en la que participaba como invitado de uno de los pilotos titulares. «Fueron momentos muy duros y difíciles, tuve la desgracia de accidentarme, fue un golpe bastante grave en el que sufrí la fractura del tobillo derecho y me desgarré el pie izquierdo. La recuperación no fue fácil, me llevó cinco meses, me costó mucho, de todas maneras siempre pensé en volver a subirme al auto de carrera».

Ese día, el del regreso tras el accidente, se le dio a Cruzado en el Autódromo de Rosario siempre en la Clase 1 de Turismo Pista, «hice el «1» en clasificación y gané la carrera, pero después en la verificación técnica me excluyeeron por el espesor de una base, fue una pena», reconoce el de Cardales.

En 2019, Cruzado continúa en Turismo Pista, categoría nacional, fiscalizada por el Automóvil Club Argentino, «quiero pelear el título -afirma- y quiero seguir haciendolo como hasta siempre, con mi equipo familiar, con un gran espíritu, donde cada uno pone lo suyo, desde mi madre, mi pareja (Jessica, foto portada), mi hija, te reitero; es un equipo super familiar y eso es lo que más me gusta; quizá pueda servir como ejemplo para los chicos nuevos que se inician en el automovilismo, viendo la forma en que encaramos todo».

Cruzado y su hija Alfonsina en el Autódromo de Rosario.

Acumula Cruzado nada menos que 72 victorias y 3 campeonatos, su casa está «decoradada» con numerosos trofeos y copas que lo llenan de legítimo orgullo pero a la vez, no lo distraen, pretende continuar corriendo varios años más, «tengo 60 años y me siento plenamente competitivo, y eso me pone muy bien; trabajo mucho en lo físico y en lo mental; nunca es fácil manejar un auto de carrera pero bueno, amo el automovilismo, es mi pasión, y soy un tipo con suerte porque quienes me rodean en la vida, me siguen, me apoyan y van conmigo a todas partes».

Fotos: Prensa Cruzado y Facebook

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