COMO HA ATRAVESADO LA CRISIS ORIGINADA POR  EL CORONAVIRUS.

Sebastián Parodi, conocido profesional de Capilla del Señor, vive en Seúl, Corea del Sur, desde hace 10 años. Trabaja en la Organización de Turismo de Corea del Sur (VisitKorea), y es licenciado en ciencias políticas y también traductor literario.

La primavera se hace notar en Seúl; Parodi dio testimonio de como se vivió el coronavirus en aquellas tierras.

Conversó con EPOCA desde Seúl, y reflejó lo que ha vivido en aquel país debido a la pandemia mundial que golpea a casi el mundo entero.

«12 días. Fue el aislamiento domiciliario que tuve que soportar en mi casa en Seúl a principios de marzo. Y cuando digo aislamiento, así fue. Resultaron 12 días sin salir de mi casa para nada, tanto que sólo fuí una madrugada hasta la puerta para sacar la basura», contó Parodi.

«Fue una medida -agregó- impuesta por las autoridades sanitarias del país, ante un posible caso de infección por coronavirus en mi entorno laboral. Fueron 12 días de mirar con añoranza por la ventana, a la gente caminando por la vereda de la avenida o yendo a pasear a la montañita del barrio. ¿Vale la pena esto?, me pregunté más de una vez.  Corea del Sur tuvo casos de contagio por coronavirus desde fines de enero pasado, recordando que el inicio de la epidemia tuvo lugar en China. Pero fue en la última semana de febrero, cuando sonaron todas las alarmas al estallar un brote en la ciudad de Daegu, ligado a una secta religiosa cristiana».

Relató después, «los casos se dispararon hasta que Corea se convirtió en el segundo país del mundo más afectado, después de China. Pero la acción gubernamental, debo decir, se ha mostrado ejemplar, actuando con eficacia y rapidez y, sobretodo, con transparencia. Mucha transparencia. Bueno es recordar que, al día de hoy, Corea no ha cerrado sus fronteras en ningún momento ni establecido cuarentenas masivas, y la economía trata de mantener su nivel de actividad».

Sobre como se reaccionó en Corea, acotó, «varias han sido las políticas que han ayudado a hacer esto posible, por lo que muchos medios de comunicación internacionales están prestando atención al “caso coreano” como modelo a seguir. Por ejemplo, con testeos a gran escala, transparencia reitero, investigación y aislamiento de los casos, entre otras estrategias. Ahora bien, en lo personal, la medida que más me impactado, es la relacionada a concientización ciudadana, y la constante apelación a la responsabilidad cívica. El distanciamiento físico, la higiene y el uso masivo de barbijos, han sido factores que han permitido al común de la gente, seguir con sus actividades laborales».

«Eso sí -apuntó el argentino Parodi a EPOCA-, las clases no comenzaron este semestre, y todo tipo de eventos masivos como conciertos, festivales y manifestaciones han sido cancelados. Sólo en el caso de algunas iglesias que insistían en celebrar misas, que se han demostrado como focos de contagio, se tuvieron que aplicar medidas más coercitivas».

De a poco Seúl, retoma su ritmo habitual.

Sobre los casos en aquel país, detalló el capillense, «al momento, siguen apareciendo en el país; pero ya más de la mitad de los nuevos son importados, y el sistema de alerta temprana minimiza el riesgo de contagio. Al principio resultó frustrante, tener que estar aislado por 12 días como comenté, mientras el resto del país y del mundo en ese momento, seguía activo. Pero gracias a esa concientización ciudadana, reconocí el valor de interrumpir la posible cadena de contagios, es decir evitando en lo personal, resultar contagiado o contagiar a otros; y eso se convirtió en una fuente de satisfacción».

Acerca del esencial período de aislamiento, cuyo cumpliento origina tantas controversias y transgresiones en la Argentina, remarcó Parodi que en Corea «finalizó siin contratiempos; ahora puedo salir a caminar por el barrio o ir adonde quiera; pero yo elijo minimizar eso, por el bien propio y de los demás. Cada país tiene su propia realidad, y no pretendo decir que la receta coreana se puede aplicar en todo el mundo. Lo que digo es que vale la pena apelar a la responsabilidad individual, en lugar de señalar al vecino o esparcir rumores alarmistas. Actuemos cada uno responsablemente, con los cuidados necesarios y prediquemos con el ejemplo más que con la denuncia o el insulto».

Uno de los pintorescos de los que existen en Seúl, la gente vuelve a su rutina habitual.

«Los cerezos ya empiezan a florecer por la ciudad (Seúl), y esa belleza efímera, sólo es la señal de bienvenida de la primavera en Corea. Una primavera que no tendrá el brillo de otros años, pero que alimenta la esperanza de que vienen tiempos mejores. ¿Corea ya puede cantar victoria? Por supuesto que no, pero parece haber luz al final del túnel…»,  reflejó con acierto Sebastián Parodi.

Un aporte el del argentino radicado en Corea, de los muy válidos para reflexionar y remarcar, cual es el camino para pelear a la pandemia y salir adelante en nuestro país y el mundo, como todos anhelamos.

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