EL RUGBY Y UN PEDAZO DE LIBERTAD.

Sí, el primero de abril pasado, ha marcado un antes y un después.

Lo ha representado para el Cardales Rugby Club, en el camino que va construyendo su joven y valiosa historia. Un partido de rugby, convertido por su trascendencia, en un acontecimiento que junto a la pasión del juego, «aparecen esas emociones que nos confunden, pero sabemos que, como portadores de las virtudes del rugby debemos honrar», cuentan a EPOCA integrantes del club sobre lo vivido.

Y añaden, «la decisión no fue fácil, pero necesitábamos probarnos ante el desafío de un encuentro con “Espartanos”,el equipo de rugby de los internos de la Unidad 48 de máxima seguridad, del Servicio Penitenciario de la Provincia de Buenos Aires».

Todos juntos, el equipo cardalense y los Espartanos.

«El desafío -siguen relatando- no era exclusivo del juego. Teníamos que intentar vencer nuestros propios prejuicios, y también nuestros naturales temores. El dilema moral era el mayor oponente. El agobio del escenario y las rigurosidades de los controles de acceso al predio, fueron generando en nuestro equipo la ansiedad natural ante lo desconocido». «Esto -afirman- también es el rugby, la inclusión y la oportunidad de ofrecer al otro, al equivocado, el estímulo de mostrar, a través de un encuentro y su prolongación en el tercer tiempo, un pedazo de libertad».

La experiencia con fuerte contenido, continúa siendo revelada por jugadores del Cardales Rugby Club que cuenta con Juan Amaro como manager, «dos horas en la vida de un recluso que demanda el contacto con quienes, en un simple encuentro, entregan la visión de otra vida, la que ellos perdieron y por un rato recuperaron».

La llegada del plantel del Capilla Rugby Club al penal.

Sobre el final, la reflexión de más jugadores del Cardales Rugby Club, ante la finalización de tan especial partido y el momento de la «despedida afectuosa y las historias de vidas, arrancaron en nuestro equipo la solución del íntimo dilema y aparecieron otras emociones. Nos despedimos no sin cierta impotencia que pudo ser una angustia no contenida. Nos agradecieron y agradecimos. La vuelta a nuestro querido Cardales, llevó a que reflexionáramos sobre lo vivido, y reflejó la convicción de que Cardales Rugby Club consolida. Una vez más , el crecimiento institucional y personal de sus integrantes. Gracias Rugby. Gracias Negro Mendizaba».

Fotos: Cardales Rugby Club

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