SU VOCACIÓN LA VOLCÓ HACIA LA MEDICINA.

Y esa vocación y compromiso llevaron a que atravesara un momento complejo del que se recupera. Macarena Sánchez Costantini, de 28 años, una de los hijos del conocido matrimonio capillense compuesto por Cecilia Costantini y Roberto Sánchez, es médica.

«Me recibí en el 2016 y al tiempo comencé a realizar mi residencia en el Hospital Nacional Profesor Alejandro Posadas, donde me desempeño en la actualidad, con el objetivo de formarme como especialista en Dermatología», cuenta Macarena a EPOCA desde su departamento en el barrio de Belgrano, La joven profesional estudió en la UBA donde enfrentó recuerda «un camino largo, intenso, pero al que volvería a elegir una y mil veces. La carrera consta de un año de CBC (ciclo básico común), seis años de carrera propiamnente dicha, uno más de prácticas llamado Internado Anual Rotatorio y luego se obtiene el título de médica general».

Completar una especialidad es una opción profesional y que la vida le pone enfrente a profesionales de distintas área, «en mi caso, resolví hacerla, debí un examen de residencia para conseguir un puesto en un hospital, o en menor medida en una clínica que cuenten con régimen de residencia/concurrencia», apunta Macarena y enseguida agrega, «en mi caso decidí especializarme en Dermatología, siempre me pareció interesante el conocimiento de la piel y sus diversas enfermedades. Es el órgano más grande de nuestro cuerpo, de vital importancia, de estructura compleja y de múltiples funciones. Además, tener un profundo conocimiento de nuestra piel, nos brinda las herramientas necesarias para trabajar también en el campo de la estética de manera responsable».

El Hospital Posadas donde desarrolla su labor Macarena Sánchez, es un hospital público de alta complejidad ubicado en El Palomar, en el oeste del conurbano bonaerense. Es es el centro de salud más grande de la Argentina, en su área de influencia viven unos seis millones de personas y cuenta con un plantel de 5000 profesionales de la salud. «Al ser un hospital público -amplía-, permite acceso a la salud a la gran cantidad de personas ue menciono, que hace que se note un gran flujo de pacientes con diversas patologías. La mayoría son complejas, muchas infrecuentes, lo cual nos enriquece enormemente como profesionales. Ese fue en particular, el motivo por el que elegí formarme en el Hospital Posadas».

Habla pausada Macarena con un tono que bien la identifica como parte de la familia Sánchez Costantini (tiene dos hermanos, Martina y Máximo, ambos también profesionales). «Mi residencia se extiende durante cuatro años, los primeros dos años, dedicados a mi formación es en el servicio de Clínica Médica, y los dos restantes en el servicio de Dermatología. En la actualidad, curso el segundo año de Clínica Medica, especialidad que en el Posadas es la más grande de nuestro país, tanto que somos 100 residentes en total». Las tareas practicas que se desarrollan incluyen: internación de clínica médica, consultorios de clínica, CAI de clínica médica (consultorio de atención inmediata), y rotaciones por especialidades clínicas que, «en mi caso es Inmunología, la especialidad que estudia las enfermedades autoinmunes», detalla. Durante el primer año deben efectuar seis guardias al mes de 24 horas, durante el segundo año cuatro guardias al mes también de 24 horas, con descanso posguardia. «Las jornadas se hacen largas e intensas, pero sumamente enriquecedoras, se aprende mucho», asegura.

LA PANDEMIA.

La aparición del COVID-19, la expansión en el mundo y en la Argentina, como en tantos sectores y actividades y servicios de la vida misma, dice la médica oriunda de Capilla del Señor que «implicó muchas cosas; nos obligó a descentralizarnos estructuralmente. Nosotros contábamos con una única sala de médicos para todos los que estábamos rotando por sala de internación; bueno, ante la pandemia nos dividimos en cuatro salas diferentes además de separarnos en dos grupos para ir a trabajar día por medio, y así reducir el tiempo de exposición y evitar, ante un eventual contagio, el aislamiento de una cantidad grande de personal de salud».

La presencia del coronavirus, también obligó a modificar programas, por ejemplo se extendió el año de residencia, es decir, sin pandemia en junio Sánchez Costantini ya hubiera pasado al tercer año de residencia, paso que ha quedado para octubre venidero. La medida se estableció en todos los hospitales, para que no entraran en este contexto nuevos residentes ni se tomara el examen de residencia, que implicaba conglomerados de gente con imposibilidad de cumplir con el distanciamiento social.

EN LA PRIMERA LÍNEA

Las salas de internación se dividieron en sectores COVID y no COVID; a Macarena le asignaron «desde el primer momento el sector COVID, por lo que experimentar como fue desde un principio, y como creció lentamente la demanda. La cuarentena obligatoria y extrema que se dispuso en marzo, logró que el sistema de salud se preparase adecuadamente para el pico de contagios y así evitar el colapso de las instituciones médicas. Esto le dio tiempo a mi hospital para las reformas que se realizaron. Fue instalado un nuevo sector más de terapia intensiva para pacientes COVID con 18 camas, sumando un total de 44 camas de unidad de cuidados intensivos. También dos guardias externas nuevas, una exclusiva para pacientes respiratorios y otra para pacientes no respiratorios, dejando la guardia externa vieja solo para internación del paciente en guardia, a la espera de cama en sala de clínica medica. Cada una cuenta con un shock room con cuatro camas».

La pandemia también, como en tantos aspectos y rutinas acostumbradas, modificó hábitos acostumbrados y tradicionales. Así, las actividades académicas comenzaron a dictarse por zoom y «a todo el personal de salud nos capacitaron diariamente desde lo teórico como lo práctico. Nos hacían practicar colocandonos el equipo de protección todos los días, y entrenamos con los médicos de terapia intensiva para actuar adecuadamente ante un paro cardiorrespiratorio en pacientes COVID, ya que es el escenario en donde existe mayor riesgo de contagio para el personal asistencial»

En los inicios el hospital se encontró en fase de contención, eso significó que todo paciente con COVID positivo era internado. Posteriormente con el aumento progresivo de los casos, se decidió internar a pacientes COVID positivo que tengan un criterio de internación. Por ejemplo, requerimiento de oxígeno, neumonía grave, insuficiencia respiratoria, etc, y aquellos sin criterio clínico de internación, pero que no puedan estar aislados en su domicilio. En el presente (al momento de conversar con Macarena), había 32 pacientes positivos internados en sala general y 10 positivos en terapia intensiva.

SU CONTAGIO

Macarena, en la primera línea de médicos abocados a atender a personas contagiadas con coronavirus, como ha dicho, quedó expuesta a los riesgos mayores y se contagió de coronavirus.

-¿Cómo viviste semejante momento complicado.
-Sí, yo me infecté con COVID 19; mi cuadro fue leve, un estado gripal con sólo un registro febril no mayor a 38 grados de temperatura, congestión nasal, falta de gusto que se denomina ageusia y falta e olfato (anosmia). Un cuadro esperado en todo paciente joven, sano; así por suerte no requerí internación, y he cumplido con el aislamiento obligatorio en mi domicilio en la ciudad de Buenos Aires. Tanto en mi caso como en todos los que vi en el hospital, los casos leves no progresan. Los que muestran una mala evolución son aquellos que son graves desde un comienzo en personas mayores, y con enfermedades de base, y tampoco sucede como regla.

-El índice de mortalidad en el mundo y en nuestro país, impacta, preocupa mucho…
-Me parece pertinente aclarar que es una enfermedad con baja mortalidad, al momento el 2 % de la población de nuestro país. En mi caso, desconozco cual fue mi fuente de contagio, no tengo en claro la situación en la que haya estado expuesta, y no protegida adecuadamente. Lo cierto es que es un virus sumamente contagioso, por lo que debemos cuidarnos adecuadamente para, a su vez, cuidar a las personas más vulnerables que pueden cursar con una forma grave de la infección.

Además de mucha preocupación, existe miedo en la población.
-Sin dudas estamos viviendo una situación única, difícil para todos, pero me parece importante que la atravesemos sin miedo. Con el respeto necesario ante la enfermedad desde ya, para cuidar a los que más nos necesitan.

 

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