LA CÁLIDA Y VALIOSA EVOCACIÓN DE CLAUDIO LERENA CAROL, Director del Museo de Arte Sacro Amalia de Carol de Capilla del Señor.
En su muro de la red social Facebook, el director del excelente museo ubicado en Capilla del Señor, recordó a la conocida Ana María Flores, fallecida hace poco. La vecina, conocida por su vocación para trabajar por la comunidad, para la municipalidad durante tres décadas,  por la gente y por los que padecían necesidades.
Lee lo que expresó Lerena.
Claudio Lerena.
«HAY UNA EXPRESION MUY COMUN… «pasar al bronce», metáfora que todos entendemos. Pasan al bronce los héroes, los próceres…
Pero están, con una pequeña variante, los pocos que quedarán en esa materia, así, sin más aplauso que ser recordados por conocer la alquimia secreta de trocar el bronce en oro, tarea que parece fácil, pero que en ella se tornaba indudablemente mágica.
Viajé bastante, pero vi los bronces públicos pulidos sólo en Bolivia y en Capilla del Señor. Y comienzo a dudar de si en Capilla van a volver a estar así de dorados.
Por ese trabajo seguramente será recordada Ana María Flores, una cordobesa muy frontal, demasiado frontal, si ustedes quieren, pero leal y franca y solidaría con quienes le dejaban pasar ese atreverse a ser directa, cuando serlo se paga caro en un mundo muy acostumbrado a lógicas diplomacias.
La apreciada vecina, fallecida hace poco.
Sin embargo. Ana María fue bastante más. Peleaba por beneficios sociales desde una radio, trabajó siempre muy intensamente, tuvo varios hijos, cuidó de un marido enfermo, cultivó innumerables rosas y fue además una buena amiga.
En la foto estaba terminando para el Museo de Arte Sacro un trabajo muy difícil. Cuando en 1934 se hizo el Congreso Eucarístico Internacional se revistió el gigante monumento a los españoles para hacer allí el altar central. Esta pieza curiosísima es la maqueta a escala de ese altar y, a la vez, un tintero. Llegó al Museo negro como el mármol de su base, y Anita hizo el milagro de devolverle el fulgor de hace más de ochenta años. Es sólo un ejemplo. Podrían hablar mejor que yo los sapos de la fuente, como promete la querida Graciela Venturino.
Por eso, se va a notar su falta. Mucha gente y yo vamos a notarla con gran tristeza. Por el bronce que será desde ahora más opaco, aunque brille.
Por el dorado radiante de las aureolas que seguramente la reciben en este mismo momento».

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