{"id":34094,"date":"2026-07-27T00:42:43","date_gmt":"2026-07-27T03:42:43","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaepocadigital.com.ar\/?p=34094"},"modified":"2026-07-27T00:42:43","modified_gmt":"2026-07-27T03:42:43","slug":"todos-buscamos-un-culpable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaepocadigital.com.ar\/?p=34094","title":{"rendered":"Todos buscamos un culpable"},"content":{"rendered":"<header aria-label=\"Encabezado del art\u00edculo\">\n<figure class=\"relative\">\n<div class=\"reader-cover-image__wrapper-right-rail-layout\"><img decoding=\"async\" id=\"ember40\" class=\"reader-cover-image__img evi-image lazy-image ember-view\" src=\"https:\/\/media.licdn.com\/dms\/image\/v2\/D4D12AQE3ocAMVR4dgQ\/article-cover_image-shrink_720_1280\/B4DZ.WOk0EGkAQ-\/0\/1784931832820?e=1786579200&amp;v=beta&amp;t=diQcSv-N6NBdJlD8amdlimtO5XucWIsbJk4wMk7FjEM\" alt=\"por qu\u00e9 siempre nos llueve\" \/><\/div><figcaption class=\"reader-cover-image__caption\">porqu\u00e9 siempre nos llueve<\/figcaption><\/figure>\n<h1 class=\"reader-article-header__title\" dir=\"ltr\"><span style=\"font-family: Verdana, Geneva, sans-serif; font-size: 15px; color: #222222;\">Perdimos. Uno a cero, gol de Espa\u00f1a en el alargue, cuando ya casi no nos quedaba nada adentro. Hace siete d\u00edas te escrib\u00eda a esta misma hora con la panza hecha un nudo de pura ilusi\u00f3n. Era la ma\u00f1ana de la final y yo te juraba que, gan\u00e1ramos o perdi\u00e9ramos, \u00edbamos a estar bien. Bueno, ac\u00e1 estoy. Del otro lado. Escribi\u00e9ndote de nuevo, pero con el resultado ya puesto, con la final ya jugada y perdida. Y te voy a ser honesto desde la primera l\u00ednea, como trato de ser siempre en estos correos. Estuvo bien lo que te escrib\u00ed la semana anterior. Y a\u00fan as\u00ed el domingo a la noche me doli\u00f3 como no me dol\u00eda hac\u00eda rato. Las dos cosas convivieron. Uno puede saber que el camino ya vali\u00f3 la pena y puede quedarse igual mirando el techo a las dos de la ma\u00f1ana. La semana pasada te habl\u00e9 de los tres momentos del ritual. Esta me toc\u00f3 vivir el tercero, el de la vuelta, que es el m\u00e1s dif\u00edcil de todos. De eso te quiero escribir.<\/span><\/h1>\n<\/header>\n<div class=\"relative reader__grid\">\n<div data-scaffold-immersive-reader-content=\"\">\n<div class=\"reader-article-content reader-article-content--content-blocks\" dir=\"ltr\">\n<div class=\"reader-content-blocks-container\">\n<p id=\"ember62\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Lo primero que lleg\u00f3 fue el silencio. Yo ten\u00eda todav\u00eda fresca la noche del mi\u00e9rcoles la de Inglaterra. La ciudad convertida en carnaval, las bocinas, la gente colgada de las ventanillas, el pobre McDonald&#8217;s del Obelisco hecho tribuna otra vez. El domingo a la noche fue el negativo exacto de esa foto. Una ciudad muda. Sal\u00ed un rato a la vereda, medio por instinto, y no hab\u00eda nada. Alguna ventana con la tele todav\u00eda prendida, la luz azul temblando contra una cortina, y silencio. Como si la ciudad entera hubiera contenido la respiraci\u00f3n al mismo tiempo. Y me qued\u00e9 pensando que el silencio compartido tiene algo casi m\u00e1s \u00edntimo que el grito compartido. Gritar juntos lo hace cualquiera. Aguantar juntos la misma decepci\u00f3n sin decir una palabra tiene una hermandad m\u00e1s callada, de esas que no salen en ninguna foto.<\/p>\n<p id=\"ember63\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Y encima el lunes era el D\u00eda del Amigo. Me cuesta imaginar una casualidad m\u00e1s cruel y m\u00e1s hermosa a la vez. El d\u00eda pensado para celebrar a la gente que uno quiere cay\u00f3 justo veinticuatro horas despu\u00e9s de la desilusi\u00f3n m\u00e1s grande del a\u00f1o. Un pa\u00eds entero de resaca, con la garganta \u00e1spera de haber gritado goles que al final no alcanzaron. Puse algo ese lunes, cortito, sobre los amigos que est\u00e1n sin estar. Sobre los que te mandan un reel en vez de un c\u00f3mo est\u00e1s. Sobre los que la noche anterior no dijeron una palabra y con eso ya alcanzaba. Me sorprendi\u00f3 cu\u00e1nta gente se sinti\u00f3 tocada por eso, aunque a esta altura ya no deber\u00eda sorprenderme. Creo que fue porque este a\u00f1o el D\u00eda del Amigo cay\u00f3 en el \u00fanico momento en que de verdad hac\u00eda falta. Lo festejamos desde el baj\u00f3n, que es justo cuando un amigo sirve. Cuando no hay nada para brindar y sin embargo ah\u00ed est\u00e1, del otro lado del tel\u00e9fono, mand\u00e1ndote una boludez para hacerte re\u00edr el d\u00eda en que menos ganas ten\u00edas.<\/p>\n<p id=\"ember64\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Ahora, hay una parte que me interes\u00f3 mucho m\u00e1s que el resultado, y tiene que ver de lleno con las cosas que me la paso pensando. Apenas termin\u00f3 el partido empez\u00f3 una catarata de teor\u00edas. Que la FIFA tiene un mandato secreto para no permitir bicampeonatos y por eso nos hicieron perder. Que el \u00e1rbitro estaba comprado, con m\u00e1s de cincuenta mil firmas juntadas en un par de horas para pedir que se repita la final. Que el FBI quer\u00eda detener a Tapia adentro del estadio y hab\u00eda agentes en el pasillo de los vestuarios. Que la FIFA nos amenaz\u00f3 con suspendernos diez a\u00f1os si no perd\u00edamos, como represalia por la bandera de Malvinas que se mostr\u00f3 contra Inglaterra. Una atr\u00e1s de la otra, cada una m\u00e1s grande que la anterior, todas viraliz\u00e1ndose a una velocidad que da v\u00e9rtigo.<\/p>\n<p id=\"ember65\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Y quiero escribir sobre esto con cuidado. Sin subirme al chiste f\u00e1cil de burlarme del que se cree cualquier cosa, porque abajo de todo eso hay algo muy humano y muy triste. Cuando algo nos duele mucho, lo que m\u00e1s cuesta bancar es que ese dolor no tenga ninguna explicaci\u00f3n. Que sea gratuito. Que las cosas malas a veces pasen porque s\u00ed, sin motivo, sin nadie a quien se\u00f1alar. Una conspiraci\u00f3n, por delirante que suene, es un intento desesperado de ponerle orden a eso. Nos resulta m\u00e1s tolerable pensar que nos robaron. Duele menos un enemigo que un vac\u00edo. Porque si nos robaron hay un villano, hay una historia, hay una injusticia para reparar. Si jugamos, dimos todo y el otro fue mejor esa noche, entonces hay que aprender a convivir con la idea de que uno puede hacer todo bien y perder igual. A esa idea le tenemos terror. Un terror bien humano, viejo como el mundo, que se siente igual en cualquier idioma. La diferencia es que antes se lo contabas al vecino y quedaba ah\u00ed. Hoy tiene una autopista de fibra \u00f3ptica para dar la vuelta al planeta en veinte minutos.<\/p>\n<p id=\"ember66\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">La banda que me acompa\u00f1\u00f3 toda esa semana gris cae ac\u00e1 como anillo al dedo, y de nuevo me toc\u00f3 una casualidad graciosa. Se llama Travis, son escoceses, de Glasgow, y los lidera un tipo que se apellida, agarrate, Healy. Fran Healy. La semana pasada les habl\u00e9 de The 1975 y de Matty Healy. Esta termin\u00e9 pegado a otro Healy que no tiene nada que ver con el primero. Dos Healy seguidos, uno ingl\u00e9s y uno escoc\u00e9s, para no perder la costumbre isle\u00f1a de estos mails. Travis fueron una de esas bandas que en su momento le abrieron la puerta a todo lo que vino despu\u00e9s, a Coldplay y a media m\u00fasica brit\u00e1nica melanc\u00f3lica de los dos mil. Su disco m\u00e1s grande es del 99 y se llama The Man Who. Ah\u00ed adentro est\u00e1 la canci\u00f3n que tuve pegada como calcoman\u00eda toda la semana. Se llama Why Does It Always Rain on Me?, que quiere decir algo as\u00ed como por qu\u00e9 siempre me llueve a m\u00ed.<\/p>\n<p id=\"ember67\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">La historia de esa canci\u00f3n es demasiado buena para no cont\u00e1rtela. Fran Healy estaba cansado del clima gris de Escocia, as\u00ed que se tom\u00f3 unas vacaciones y se fue a buscar sol de invierno a Eilat, en el sur de Israel. Es un lugar famoso justamente por eso, por tener sol hasta en pleno invierno. Y le llovi\u00f3 dos d\u00edas seguidos. El tipo cruz\u00f3 medio mundo escapando de la lluvia y la lluvia lo sigui\u00f3 hasta el desierto. De esa bronca medio c\u00f3mica y medio existencial sali\u00f3 la canci\u00f3n. En la superficie parece que habla del clima. En el fondo habla de sentirse perseguido por la mala suerte, de creer que el universo te la tiene jurada a vos en particular. Hay un verso que dice, entre en broma y en serio, si ser\u00e1 porque ment\u00ed cuando ten\u00eda diecisiete. Y resulta que a los diecisiete Healy hab\u00eda mentido de verdad. Le dijo a un tipo que le dio trabajo en un bar que ten\u00eda dieciocho, para que lo contratara. Me encanta esa idea medio infantil de que si algo malo te pasa capaz es un castigo por alguna macana vieja que nadie te termin\u00f3 de perdonar.<\/p>\n<p id=\"ember68\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Y lo mejor llega al final. En el festival de Glastonbury, en 1999, Travis estaban tocando. Todav\u00eda eran una banda medio de culto. Y justo cuando arrancaron Why Does It Always Rain on Me?, se larg\u00f3 a llover sobre el festival entero. En serio. Miles de personas bajo el agua cantando una canci\u00f3n que pregunta por qu\u00e9 siempre llueve, mientras les llov\u00eda encima. Healy cont\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s que en el momento se quiso morir. Pens\u00f3 pobre de m\u00ed, justo ahora se larga a llover y me van a odiar todos. Y termin\u00f3 siendo el momento que los hizo famosos, la imagen que qued\u00f3 para siempre. La lluvia que \u00e9l tanto odiaba fue la que lo consagr\u00f3. Me pas\u00e9 la semana pensando en eso, mientras miraba por la ventana el cielo gris de Buenos Aires. Parec\u00eda puesto a prop\u00f3sito para acompa\u00f1ar el humor de todos. Un pa\u00eds entero cantando por lo bajo, sin darse cuenta, por qu\u00e9 siempre nos llueve a nosotros. Buscando en el cielo, igual que en las conspiraciones, alguna explicaci\u00f3n para tanta agua.<\/p>\n<p id=\"ember69\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Y entonces pas\u00f3 lo del jueves. Despu\u00e9s de d\u00edas de un cielo oscuro que no se mov\u00eda ni un cent\u00edmetro, de ma\u00f1anas que amanec\u00edan del mismo color que ten\u00edamos por dentro, el jueves sali\u00f3 el sol. Sin avisar, sin transici\u00f3n, sin pedir permiso. Un d\u00eda estaba todo gris y de golpe hab\u00eda luz entrando por la ventana como si ac\u00e1 no hubiera pasado nada. Y me acord\u00e9 de algo que pienso siempre y que esa ma\u00f1ana se me hizo carne. Las cosas buenas no avisan. No mandan un mensaje diciendo ya voy llegando. Aparecen un martes cualquiera, un jueves cualquiera, cuando uno ya se hab\u00eda medio acostumbrado a la lluvia. Vi el sol y lo primero que sent\u00ed fueron ganas de cont\u00e1rselo a alguien. De mandarle la foto al amigo con el que hab\u00eda sufrido la final el domingo, como dici\u00e9ndole mir\u00e1, sali\u00f3, se ve que esto tambi\u00e9n pasa. Ah\u00ed hay una de las cosas m\u00e1s lindas que tenemos. Que lo primero que queremos hacer con algo bueno es compartirlo, avisarle a otro que existe.<\/p>\n<p id=\"ember70\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Mientras tanto, sigui\u00f3 su curso, porque la vida no para nunca aunque uno tenga el coraz\u00f3n a media m\u00e1quina. Estuve en La Naci\u00f3n +. Estuve en vivo en Infobae. Tuve varias entrevistas de radio, estuve en Radio Nacional en vivo, que siempre tiene algo lindo, eso de la radio abierta un fin de semana, la sensaci\u00f3n de acompa\u00f1ar a gente que tambi\u00e9n est\u00e1 sola en su casa. Estuve en el congreso de educaci\u00f3n jud\u00eda de la AMIA, que me dej\u00f3 dando vueltas varios d\u00edas. Hablar de c\u00f3mo se transmite algo a las pr\u00f3ximas generaciones, de qu\u00e9 se hereda y qu\u00e9 se elige, es de esas conversaciones que se te quedan pegadas al cuerpo. Estuve en Now, segu\u00ed con las consultor\u00edas y una noche cen\u00e9 con amigos, que buena falta me hac\u00eda. O sea que hice mi vida de siempre, la del tercer momento del ritual, la de volver al laburo y a los mails con el par\u00e9ntesis del Mundial ya cerrado atr\u00e1s nuestro. As\u00ed se procesa de verdad un duelo. Haciendo las cosas de siempre con un poquito menos de energ\u00eda, hasta que un d\u00eda la energ\u00eda vuelve sola sin que uno se d\u00e9 cuenta.<\/p>\n<p id=\"ember71\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Hay una imagen que me vino a la cabeza varias veces y que resume bastante bien c\u00f3mo qued\u00f3 todo. La de una casa desacomodada. Hac\u00e9s una fiesta grande en tu casa, una de esas que esperaste durante semanas, y al d\u00eda siguiente te levant\u00e1s y est\u00e1 todo corrido de lugar. Los muebles movidos, los vasos por todos lados, las sillas donde no van. Esa sensaci\u00f3n rara de caminar por tu propia casa y que todav\u00eda no termine de ser del todo tuya. As\u00ed qued\u00f3 el pa\u00eds despu\u00e9s del domingo. Como una casa despu\u00e9s de una fiesta que se cort\u00f3 antes de tiempo. Una casa as\u00ed se acomoda despacio. Agarr\u00e1s una silla, despu\u00e9s un vaso, despu\u00e9s abr\u00eds una ventana para que entre aire. La semana entera fue eso. Un pa\u00eds acomod\u00e1ndose la casa de a poco, juntando los vasos del domingo, hasta que el jueves alguien abri\u00f3 la ventana y entr\u00f3 el sol. Nadie pone cada cosa en su lugar de un d\u00eda para el otro. Con paciencia, la casa vuelve a ser habitable. Un poco distinta que antes, con alguna marca nueva, pero habitable.<\/p>\n<p id=\"ember72\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Y me quedo con una idea sencilla, que vale m\u00e1s que cualquier teor\u00eda. Perder es parte. Nos cuesta un mont\u00f3n aceptarlo en un pa\u00eds que se acostumbr\u00f3 a ganar, que tiene tres estrellas y que ya hab\u00eda empezado a so\u00f1ar la cuarta como si fuera un derecho adquirido. Pero perder tambi\u00e9n es lo que le pasa a cualquiera que se mete en algo que le importa de verdad. El que se queda toda la vida afuera para no arriesgar nunca se ahorra este dolor, es cierto, y tambi\u00e9n se pierde todo lo dem\u00e1s. Se pierde las semanas en que un pa\u00eds que no coincide en nada se pone de acuerdo para ilusionarse con lo mismo. Yo me quedo mil veces con la casa desacomodada antes que con la casa donde nunca pas\u00f3 nada.<\/p>\n<p id=\"ember73\" class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Que te dejes cerrar el duelo a tu ritmo, sin apurarte, porque las cosas que importan tardan lo que tardan en irse. Que si todav\u00eda and\u00e1s buscando un culpable para algo que te doli\u00f3, te animes a pensar que capaz no hubo ninguno, y que eso, aunque cueste, pesa menos que cargar con un enemigo inventado. Que si en alg\u00fan momento sale el sol despu\u00e9s de d\u00edas grises, lo primero que hagas sea mandarle la foto a alguien. Que si ten\u00e9s la casa desacomodada, por dentro o por fuera, te tomes el trabajo despacio de ir poniendo cada cosa en su lugar, sin exigirte terminarlo hoy. Y que no dejes pasar mucho esto de decirle a un amigo que lo ten\u00e9s, que la final del domingo la sufriste al lado suyo aunque estuvieran a treinta cuadras de distancia. El D\u00eda del Amigo fue el lunes, s\u00ed. Igual un amigo se celebra cualquier d\u00eda, sobre todo los grises.<\/p>\n<p class=\"ember-view reader-text-block__paragraph\">Gracias, de verdad, incluso las semanas en que perdimos, que son las que m\u00e1s se agradece tener con qui\u00e9n compartir el baj\u00f3n. Sali\u00f3 el sol. Va a volver a salir. Nos vemos.<\/p>\n<div class=\"reader-author-info__inner-container\">\n<div id=\"ember41\" class=\"artdeco-entity-lockup artdeco-entity-lockup--size-3 ember-view\">\n<div id=\"ember42\" class=\"artdeco-entity-lockup__image artdeco-entity-lockup__image--type-circle ember-view\">\n<div class=\"feed-shared-avatar-image b0 \"><img decoding=\"async\" id=\"ember44\" class=\"avatar undefined EntityPhoto-circle-4 evi-image ember-view\" src=\"https:\/\/media.licdn.com\/dms\/image\/v2\/D4D03AQEsbzp-NMTjBQ\/profile-displayphoto-scale_100_100\/B4DZ3mWKUvHYAc-\/0\/1777686065013?e=1786579200&amp;v=beta&amp;t=M6vseqCYJPfB-P0J7GSUQENz6H-BBtNRmQhJrCglmjo\" alt=\"Joan Cwaik\" \/><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"ember45\" class=\"reader-author-info__content artdeco-entity-lockup__content ember-view\">\n<div id=\"ember46\" class=\"reader-author-info__author-lockup--flex artdeco-entity-lockup__title ember-view\">\n<h5 class=\"text-heading-medium display-flex align-items-center\">Por Joan Cwaik<\/h5>\n<div class=\"ivm-image-view-model inline-block display-badge__icon pl1\">\n<div class=\"ivm-view-attr__img-wrapper \"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"ember48\" class=\"artdeco-entity-lockup__subtitle ember-view\">\n<div id=\"ember50\" class=\"ember-view lt-line-clamp lt-line-clamp--multi-line text-body-small t-black--light break-words\">Autor y conferencista: tecnolog\u00eda, cultura y decisiones humanas | 5 libros \u00b7 +500 conferencias<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"reader-actions\">\n<div id=\"artdeco-gen-42\" class=\"ember-view\">\n<div id=\"ember54\" class=\"ember-view\"><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"ember55\" class=\"artdeco-dropdown artdeco-dropdown--placement-bottom artdeco-dropdown--justification-right ember-view\">\n<div id=\"ember57\" class=\"artdeco-dropdown__content artdeco-dropdown--is-dropdown-element artdeco-dropdown__content--justification-right artdeco-dropdown__content--placement-bottom ember-view reader-overflow-options__content\" tabindex=\"-1\" aria-hidden=\"true\"><\/div>\n<\/div>\n<div id=\"ember58\" class=\"ember-view\">\n<div id=\"ember59\" class=\"ember-view\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>porqu\u00e9 siempre nos llueve Perdimos. 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