EDUCAR, ESCUELAS, LAS CLASES.

Temas desde poco después de iniciadas las cuarentenas el año pasado en nuestro país debido al coronavirus, entre los centrales, más debatidos, polémicos, controversiales, con un alto condimento político y consecuencias devastadoras para los principcales actores: los chicos.

Exaltación de la Cruz, siguiendo las decisiones del gobierno nacional y provincial, no ha sido la excepción. Jardines de infantes, escuelas, colegios, han permanecido cerrados según las restricciones fijadas, las clases han avanzado a duras penas en el formato virtual y semejante vulnerabildad educativa, desnudó y acentuó carenciales sociales, problemática extendida a lo largo y a lo ancho de la Argentina.

Reflejo de los avatares vividos y persistentes, son en cuanto al terreno educativo en el distrito, jardines de infantes y escuelas. EPOCA se abocó a analizar la situación de un establecimiento educativo, en este caso un jardín de infantes del partido cercano a la zona rural, a modo de trazar los efectos de tamaño flagelo como la pandemia con su dramático y doloroso saldo de contagiados y, lo peor, los fallecido.

En el jardin sobre el que nos enfocamos, para adecuarse a las exigencias y protocolos sanitarios, se determinaron burbujas en los turnos mañana y tarde de 10 chicos en cada una, concurriendo niños a las salas de 3, 4 , 5 años, como quedó dicho, en horario matinal y vespertino, en su inmensa mayoría de vecindarios muy cercanos y de otras localidades del distrito. Es decir que a primera hora asisten unos 30 chicos e igual numero por la tarde, en tanto los docentes, preceptores y auxiliares concurren todos los días, más allá que las clases no se dicten y en el horario normal.

«El momento que se vive es muy difícil, se vive con mucho temor lo que viene pasando y hay vecinos que se han contagiados, chicos con enfermedades propias del invierno, y los casos siguen», dice a EPOCA una maestra del establecimiento en cuestión.

A su vez, como queda dicho, la pandemia y sus consecuencias, ponen aún más en evidencia carencias y problemas sociales que profesionales integrantes del gabinete que trabaja en el jardín, deben abordar en forma constante ante lo que padres de los chicos y otros familiares transmiten, ya sea a jardines como a escuelas primarias y secundarias. «Nosotros vemos los problemas sociales que hay, que se han observado más desde el 2020 por la pandemia. Y trabajamos y damos el mayo apoyo posible a las familias de los chicos, incluso nos mantenemos en contacto y vamos a las casas, ocupándonos lo mejor que podemos de los inconvenientes existentes; como por otro lado se notan con peleas entre los chicos cerca de escuelas», explica una docente.

En nuestro país, la continuidad de la pandemia, no ha hecho más aumentar la angustia y vulnerabilidad en vastos sectores, nuestro distrito si bien en menor medida, no ha sido la excepción. Sin embargo, la angustia y temor frente al devastador virus, en sectores de la sociedad, no se traducen en la toma de más cuidados y mayor conscientización. «Hay demasiada gente que no toma la consciencia necesaria para enfrentar al virus, no existe el cuidado que es importantísimo, la gente no le da bola, es como que no le importa, que dice «yo no me voy a contagiar, a mi no me va a pasar nada», sostiene otro vecino quien vive cercano al jardín de infantes. Y a su vez, una allegada al jardín al que nos referimos, revela, «en plena pandemia, ha habido partidos de fútbol en una canchita no muy lejos y con mucha gente mirando, parece que en su momento avisaron lo que pasaba a la guardia urbana sobre lo que estaba pasando, pero no dieron respuestas, no hubo soluciones».

Jardines de infantes y escuelas dentro de este marco, como se da en el jardin al cual analizamos, son más que nunca lugares que se encuentran para paliar más carencias, como las alimenticias y en cuanto a la contención humana y familiar. El Consejo Escolar continúa recibiendo del gobierno provincial, provisiones de alimentos que luego son distribuídos en jardines y escuelas a los chicos. Los alimentos llegan cada 15 dìas, «lo que más duele es ver a nenes y nenas que van al jardin mas que nada comer», reconoce otra maestra.

Y apunta luego: «Sí claro, nosotras también tenemos miedo al virus, si bien el personal por completo está vacunado con las dos dósis. Por eso nunca dejamos de usar los barbijos, máscaras, alcohol en gel».

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