Ya podés importar tu propio 0km a la Argentina

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Se terminó la exclusividad de las terminales.

Gracias a las nuevas disposiciones 10/2026 y 11/2026 de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), cualquier particular en Argentina puede hoy importar, certificar y patentar un vehículo 0km directamente. La medida, que nació como un proyecto de desregulación en 2025, es hoy una realidad que promete sacudir el mercado automotor local.

Durante décadas, el sueño de traer ese Mustang, ese Civic Type R o esa pick-up Ram que nunca llegó oficialmente parecía reservado para unos pocos con contactos en aduana o fortunas para pagar intermediarios. Hoy, ese paisaje cambió. Y no es chamuyo: la normativa está vigente, los aranceles están publicados y los primeros autos ya están circulando con patente definitiva sin haber pasado por ninguna concesionaria.

¿Qué cambió? Adiós a la LCM y bienvenida al Certificado de Seguridad Vehicular (CSV)
Hasta hace unos meses, importar un auto era sinónimo de trámites kafkianos, homologaciones imposibles y licencias que solo las terminales automotrices podían gestionar. La famosa Licencia de Configuración de Modelo (LCM) y su hermana ambiental (LCA) eran el muro infranqueable para cualquier mortal.

Pero el gobierno decidió romper con ese monopolio. Las disposiciones 10/2026 y 11/2026 introdujeron un cambio radical: ya no se exige la LCM ni la LCA para importaciones individuales. En su lugar, nació el Certificado de Seguridad Vehicular (CSV), un documento que podés tramitar vos mismo ante la ANSV.

La clave está en otro cambio de paradigma: Argentina ahora reconoce las homologaciones internacionales. Si tu auto tiene la aprobación de seguridad de organismos como la ONU, la Unión Europea, Estados Unidos (FMVSS) o Brasil (Contran), la ANSV lo acepta sin chistar. No hace falta reinventar la rueda: si pasó los crash tests en Detroit o en Wolfsburg, acá también es seguro.

Esto no significa que sea un vale todo. El vehículo debe cumplir con estándares mínimos: airbags, cinturones de seguridad, sistemas de freno ABS y control de estabilidad, entre otros. Pero si comprás un 0km de una marca reconocida en el exterior, lo más probable es que ya venga equipado con todo lo necesario.

Paso a paso: Cómo es el trámite ante la ANSV
Ahora viene lo que te importa: ¿cómo hago para traer mi auto? Te lo desglosamos sin vueltas.

  1. Conseguí el Informe Técnico de Seguridad
    Este es el documento clave. Necesitás que un profesional matriculado (ingeniero mecánico, automotor o afines) o un taller de Revisión Técnica Obligatoria (RTO) registrado ante la ANSV te emita un Informe Técnico de Seguridad bajo declaración jurada.

¿Qué tiene que decir ese informe? Básicamente, que tu auto cumple con los requisitos mínimos de seguridad activa y pasiva. El profesional va a revisar la documentación técnica del vehículo (que generalmente viene del fabricante o de la homologación original) y va a certificar que todo está en orden.

Dato clave: No es necesario que el auto esté físicamente en Argentina para este paso. Podés gestionar el informe con la documentación técnica antes de importarlo, lo que te ahorra tiempo y plata.

  1. Presentá la solicitud del CSV ante la ANSV
    Con el informe en mano, ingresás al sistema online de la ANSV (sí, todo es digital ahora) y presentás la solicitud del Certificado de Seguridad Vehicular. Tenés que adjuntar:

El Informe Técnico de Seguridad.
La documentación del vehículo (factura, ficha técnica del fabricante, certificado de homologación internacional).
Tu DNI y datos de contacto.
El comprobante de pago del arancel correspondiente.
El proceso de evaluación demora entre 15 y 30 días hábiles, según la carga de trabajo de la ANSV. Si todo está bien, te emiten el CSV y ya podés avanzar con la importación.

  1. Importá el vehículo
    Acá entramos en territorio aduanero. Tenés que contratar un despachante de aduana (esto no lo podés hacer solo) y presentar toda la documentación ante la Dirección General de Aduanas (DGA). Vas a pagar:

Derechos de importación (entre 0% y 35%, dependiendo del tipo de vehículo y acuerdos comerciales).
IVA (21% sobre el valor CIF del auto).
Tasa de estadística (3%).
Otros tributos menores.
Ojo: Los costos impositivos siguen siendo altos. Un auto que en origen sale USD 30.000 puede terminar costándote USD 50.000 o más después de impuestos. Hacé bien las cuentas antes de avanzar.

  1. Patentá el vehículo
    Con el CSV, la documentación aduanera y el alta en el Registro de la Propiedad Automotor, ya podés patentar tu 0km. Este paso es igual que con cualquier vehículo nacional: vas al registro, presentás todo y te dan la chapa.

Categorías permitidas
Por ahora, la medida aplica principalmente a:

Categoría M1: Autos de pasajeros (hasta 8 asientos + conductor).
Categoría N1: Utilitarios livianos (pick-ups, vans, hasta 3.500 kg de peso bruto).
Motos, camiones y otros vehículos especiales todavía tienen normativas aparte, aunque se espera que la desregulación llegue también a esas categorías en el corto plazo.

Costos y aranceles: ¿Cuánto sale patentar por cuenta propia?
Acá están los números que te van a hacer sacar la calculadora.

El gobierno fijó una escala de módulos para el CSV, con el objetivo de evitar que esto se convierta en un negocio encubierto de agencias importadoras disfrazadas de particulares:

Primer vehículo (Categoría M1/N1): 20.000 módulos (aprox. $100.000 al valor actual del módulo ANSV).
Segundo vehículo (en un plazo de 12 meses): 100.000 módulos (aprox. $500.000). Sí, leíste bien: si querés traer un segundo auto en el mismo año, el arancel se multiplica por cinco.
Otros casos (usados o acoplados): 16.000 módulos (aprox. $80.000).
Además del CSV, tenés que sumar:

Honorarios del ingeniero o taller RTO: Entre $50.000 y $150.000, dependiendo de la complejidad del informe.
Despachante de aduana: Entre USD 500 y USD 1.500.
Patentamiento: Los costos habituales del registro (entre $20.000 y $50.000).
En total, el trámite completo (sin contar los impuestos de importación) te puede salir entre $200.000 y $300.000. No es barato, pero es mucho menos que lo que cobraban antes los «importadores especializados» que te prometían traer ese auto soñado a cambio de comisiones siderales.

Letra chica: Limitaciones y prohibición de venta
Acá viene la parte que no te van a contar en los grupos de Facebook. El Ministerio de Economía y Desregulación impuso condiciones estrictas para evitar que esto se convierta en un puerta trasera para revendedores truchos:

Límite de un auto por año
Podés importar un solo vehículo por titular cada 12 meses. Si querés traer dos, el segundo te va a costar cinco veces más en aranceles (esos 100.000 módulos que mencionamos antes). La idea es clara: esto es para uso particular, no para hacer negocio.

Prohibición de comercialización
El vehículo importado debe ser para uso particular. No podés venderlo, donarlo ni transferirlo a un tercero durante los primeros 24 meses desde su patentamiento. Si intentás hacerlo, te expones a multas que pueden llegar a los $5.000.000 y a la pérdida del CSV.

La ANSV cruzó datos con el Registro Automotor: cualquier intento de transferencia antes de tiempo activa una alerta automática. No es joda.

Excepción: herencias y situaciones especiales
La única excepción a la restricción de venta es en caso de fallecimiento del titular o situaciones de fuerza mayor debidamente justificadas ante la ANSV. Ahí sí, los herederos pueden transferir el vehículo sin penalidades.

Conclusión: ¿Vale la pena importar directo?
La apertura impulsada desde mediados de 2025 finalmente se cristalizó este enero de 2026, y no es un cambio menor. Por primera vez en décadas, el mercado automotor argentino dejó de ser un coto de caza exclusivo de las terminales. Hoy, si querés traer ese Subaru WRX que nunca llegó oficialmente, ese Toyota Tacoma que solo viste en YouTube o ese Hyundai Ioniq 5 que acá te lo venden al triple, podés hacerlo.

¿Es barato? No. Los costos impositivos de importación siguen siendo un factor pesado. Pero al menos ahora tenés la libertad de elegir, de comparar precios globales y de no quedarte rehén de lo que las marcas decidan traer (o no traer) al país.

¿Es para todos? Tampoco. Si tu idea es importar para revender, olvidate: las restricciones están bien claras. Pero si sos un entusiasta, si estás podrido de esperar ese modelo que nunca llega, o si simplemente querés ejercer tu derecho a elegir qué auto manejar, esta es tu oportunidad.

El debate está abierto: ¿Esto va a democratizar el acceso a mejores autos o solo va a beneficiar a quienes tienen dólares para quemar? ¿Las terminales van a bajar precios para competir o van a presionar para dar marcha atrás con la medida? ¿Vos qué pensás? ¿Te animarías a importar tu propio 0km?

Nota publicada en Autodigital Argentina

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