UNA TRADICIÓN QUE ES UN EJEMPLO PERMANENTE.
El estupendo y épico empate de Japón ante Países Bajos en el Mundial de fútbol, cuando faltaban apenas tres minutos, tuvo su reflejo más hermoso en las tribunas.
Los aficionados japoneses volvieron a protagonizar una de las imágenes más admirables de cada Copa del Mundo.
Mientras otros celebraban el resultado, ellos sacaron bolsas de basura y comenzaron a limpiar por completo el sector donde alentaron durante los 90 minutos. Sin cámaras buscando protagonismo ni gestos para llamar la atención, simplemente hicieron lo que consideran correcto.

Con sonrisas de felicidad y orgullo, recogieron cada desperdicio, dejando las gradas impecables una vez más. Una tradición que ya es símbolo de respeto, educación y responsabilidad colectiva.
Japón no solo compite al más alto nivel dentro del campo; también da una lección de civismo y valores afuera y en todos los ámbitos, más allá del fútbol. Por eso, cada Mundial recuerda que la grandeza de una nación, también se refleja en los pequeños actos.
La FIFA indicó @juezcentral en X, preguntó a una japonesa que porqué recogen la basura en todos los estadios a los que asisten. Ella lo explicó: “Es nuestra cultura. Pero también es una señal de respeto hacia el país y estadio que nos acoge y hacia nuestros jugadores. Para nosotros es un honor que nos reciban aquí y no podríamos dejar todo hecho un desastre”.
Un claro y contundente ejemplo, de cuanto camino le falta recorrer a la Argentina y a los argentinos.



