DESPUÉS DE ACERCARSE A PATINAR PORQUE LO HACÍA UNA AMIGUITA, COMPITE, OBTIENE RESULTADOS Y GANA. ALCANZAR SUEÑOS Y DISFRUTAR ARRIBA DE LOS PATINES, LA IMPULSAN.
Tiene apenas 11 años y comenzó a los 7; no transcurrió demasiado tiempo para que Martina comenzara a insinuar sus condiciones, aptitudes y un estilo distinto cada vez que calzó los patines para divertirse y más tarde para competir. En esa etapa inicial concurrió a la escuela de patín de Florencia Scovenna, en la actualidad parte del Club Honor y Patria al frente del área. Su primer año fue de aprendizaje, y al año siguiente comenzó a competir en patín artístico, disciplina que desde el inicio le encantó.
¿Que la llevó a Martina siendo tan chiquita, a inclinarse hacia el patinaje artístico?, pregunta EPOCA a Romina Buschiazzo. La madre de la niña y su esposo Pablo Parodi (de Parodi Materiales para la Construcción, uno de los comercios más tradicionales y con mayor trayectoria de Capilla del Señor) son quienes le bridan todo el apoyo, respaldo y lo más importante: el amor incondicional de padres). “Martu se enganchó con el patinaje porque su mejor amiguita estaba haciendo patín y ella quería estar con la amiga!”, cuenta Romina.

–¿Cuáles han sido sus pasos al momento dados por Martina en el patinaje, cuando empezó a competir, en que categoría lo hace, a quien representa?, preguntamos a la mamá.
-Comenzó a competir en su segundo año de patín. Su profesora decidió que avanzara dos categorías, de la Escuela Formativa a la Cuarta división C. Y para ella fue un desafío enorme para ella. No fue un camino fácil. Muchísimas horas de entrenamiento, caídas, frustraciones, lágrimas, y momentos en los que parecía que todo costaba demasiado. Pero bueno, también hubo una nena que nunca dejó de intentarlo. Actualmente compite en 4ta división C como digo, y próximamente dará otro paso adelante cuando suba a 3ra división C. Ella representa con muchísimo orgullo a su Club Honor y Patria, está federada en la Federación Rioplatense, y además integra el Seleccionado Nacional de Patinaje Artístico de Argentina. Dependiendo de la competencia, tiene el honor de representar a su club o vestir los colores de nuestro país.
-¿Qué es lo que más te gusta del patinaje y qué es lo que menos te gusta?, le dice EPOCA a Martina?
-(sonré antes con cierta timidez) lo que más me gusta es cuando me sale algo nuevo que estoy aprendiendo, y lo que no me gusta es que me caiga cuando estoy patinando o que no me salga lo que tengo que hacer, ja!.

-Como es su rutina de entrenamientos, donde entrena, cuantas veces por semana, Florencia Scovenna es la profesora que la guía?, escucha la madre y responde.
-Martina entrena alrededor de ocho horas semanales. Tiene tres clases grupales, una clase individual y una especial de danza lírica y elongación para patinadoras, en el Instituto de Danza Jete de Capilla del Señor, con Silvina Sansobrino. Sin contar que como le gusta el tenis como a mi marido, hace un año y medio también hace tenis! Florencia Scovenna es quien guía todo el trabajo y participaciones en patín; prepara sus coreografías, elige la música, realiza las modificaciones necesarias y la acompaña en su crecimiento deportivo.
Ha obtenido muy buenos resultados en las competencias que participó, entre las más recientes, el Campeonato Panamericano. Y eso dio pie al reconocimiento que le hicieron en la competencia que siguió a los Panamericanos. “Martu -agregan la madre junto a Pablo Parodi el papá- año tras año muestra un crecimiento sostenido. Cada cambio de categoría representó un desafío más grande, pero gracias a su esfuerzo y constancia logra volver a casa con alguna medalla!
En 2025 fue subcampeona panamericana entre 25 patinadoras, y este año logró la medalla de bronce entre 33 competidoras”.
Mientras madre e hija se miran y cambias sonrisas cómplices, Romina reflexiona “lo lindo cuando obtiene un logro, lo que viene y la pone muy feliz y a nosotros también por supuesto como papás, es el reconocimiento de la gente, las felicitaciones familiares, ella siempre se pone super orgullosa de lo que va alcanzando, y desde ya no es para menos“.
Y sobre reconocimientos, en la competencia de la liga siguiente al panamericano, al terminar su presentación, los organizadores le pidieron que se quedara en el centro de la pista. Y era para entregarle un diploma y flores en reconocimiento a su participación panamericana. Fue una sorpresa para ella, para sus padres, el hermanito y lo valoraron en familia junto a los abuelos, tíos y primos, muy contentos, “y algo que valoramos mucho en familia, un hermoso reconocimiento a su esfuerzo, la constancia y la dedicación que pone día a día”.
Acerca del programa de competencias hasta fin de año, la madre va recordando y en algún momento le pide “auxilio” a su pequeña. “Martu compitió en el primer metropolitano del año y entre 20 patinadoras obtuvo el cuarto puesto, viene y veremos como le podía ir en su segundo Metropolitano! y luego competirá en el Regional donde contará con la posibilidad de clasificar para competir nada menos que en el Campeonato Nacional a realizarse en Miramar, y como todos los años en diciembre está la Copa de Clubes en Río Segundo, Córdoba”.
Y un dato muy importante; Martina se encuentra habilitada para intervenir competencias internacionales, y entre otras se encuentra la Copa Orlando en Estados Unidos. “Es una posibilidad que nos pone muy contentos, esperamos que la pueda concretar el próximo año”, reconocen Romina y Pablo.
-¿De que forma viven como padres, las participaciones en competencias, las experiencias y posibilidades a futuro que pueden se pueden abrir para Martina?
–La verdad es que nunca imaginamos que aquel deporte en el que la anotamos simplemente para que hiciera actividad física y recreación se iba a convertir en una forma de vida para toda la familia. Hoy sentimos que todos patinamos un poquito con ella, sin dejar de dar por supuesto a su educación la gran importancia que tiene.
Y respecto al patín, detrás de cada entrenamiento hay una familia que organiza horarios, hace kilómetros, espera durante horas en un club o la acompaña en cada competencia. Es un trabajo en equipo. Y más allá de los resultados, el mayor regalo que nos da el patín, es ver cómo Martu va creciendo como persona”, comentan los padres mientras escapan miradas con ojos vidriosos.
Martina Parodi, continúa a través del patinaje artístico, aprendiendo, entendiendo de que se trata ser responsable, disciplinada, comprometida, perseverante y buena compañera. Aprende que nadie nace sabiendo, que los sueños se construyen con esfuerzo y que las cosas importantes llevan tiempo.

Algo aprendió “a la fuerza” al acercarse y volcarse al patín, consideran los padres que “ya comprende que caerse mientras participa en algún campeonato significa perder, y que todo en la vida es práctica! Desde los 7 años jamás, y por más dolor que le pudiera haber ocasionado una caída mientras patina, nunca ha bajado los brazos, nunca quiso abandonar”, recuerda el matrimonio Parodi con Valentino, el travieso hijito varón al lado.
“Martina -resalta su madre- se levanta, respira profundo, vuelve a ponerse de pie y lo intenta una vez más. Es más fácil escribirlo que vivirlo…. Sinceramente no es fácil, hay detrás de todo un resultado, miles de lagrimas, psicóloga deportiva, apoyo familiar, y sobre todo paciencia de parte de todos!!! Las medallas son hermosas y nos llenan de orgullo y recuerdo felices, pero pasarán. En cambio, la fortaleza, humildad y la capacidad de luchar por sus sueños, son valores que la van a acompañar para siempre.
Nosotros desde ya como sus papás, vamos a estar a su lado en cada paso, llegue hasta consiga llegar. Nuestro mayor orgullo no es la patinadora en la que va convirtiéndose, sino en la persona que crece gracias a este deporte”.


