Deja atrás una trayectoria de más de cinco décadas en los medios argentinos, y también una vida marcada por la curiosidad, los desafíos y algunos proyectos tan inesperados como personales.
Entre esos sueños que quedaron pendientes hubo uno particularmente insólito: viajar al espacio.
A los 79 años, Gelblung se había anotado como voluntario para un eventual viaje a la Luna a través de la NASA. Lejos de considerarlo una fantasía imposible, hablaba del tema con absoluta naturalidad y aseguraba que lo que realmente lo apasionaba era la experiencia.
“Me apasiona el viaje en sí mismo”, había dicho al referirse a esa posibilidad. El deseo encajaba con una característica que lo acompañó durante toda su vida: la necesidad de seguir explorando y enfrentando nuevos desafíos. Incluso después de décadas de carrera, mantenía una agenda intensa y continuaba viajando para cubrir acontecimientos internacionales.



