En la red social Facebook, através de una “Carta Abierta por Donato Alvarez”, mostraron el profundo dolor, pesar y el reclamo de justicia por el padre, Donato Alvarez, el apreciado vecino de Parada Robles de 80 años, muerto en el polémico accidente automovilístico sobre la ruta 192, cuando el Mercedes Benz conducido por el joven capillense Sandro Noriega hijo, impacto contra el Fiat 600 que manejaba Arce, quien falleció en el acto.
El luctuoso episodio, ha producido un fuerte impacto en la comunidad exaltacrucense, generándose sucesivas versiones y especulaciones acerca de lo sucedido, planteándose el reclamo para que fuera esclarecido el hecho. Acá la conmovedora publicación de los hijos de Arce.
CARTA ABIERTA POR DONATO ARCE
A quienes leen estas palabras:
Escribimos con el corazón roto, con un dolor que no tiene nombre ni consuelo.
Escribimos porque el silencio también mata, y porque no queremos que la muerte de nuestro padre, Donato Arce, quede reducida a una estadística más.
Donato no era un número.
Era un vecino querido, un hombre trabajador, presente, solidario.
Era papá. Era compañero. Era familia.
Era esa persona que muchos conocieron por su saludo amable, por su respeto, por su forma sencilla de transitar la vida.
El día en que lo perdimos, Donato circulaba correctamente por una ruta de doble mano, en su Fiat 600. Detrás de él íbamos nosotros. Lo vimos todo. Vimos cómo un vehículo que venía a altísima velocidad se cruzó de carril. Vimos cómo nuestro padre intentó frenar al advertir el peligro. Vimos el impacto. Y vimos lo que nunca nadie debería ver: el cuerpo de un ser querido sin vida sobre el asfalto.
Nuestro papá murió en el acto.
Su cuerpo quedó a decenas de metros del lugar del choque.
Esa imagen nos va a acompañar para siempre.
Además del dolor irreparable de su muerte, nosotros también resultamos heridos. Golpes, cortes, puntos, hematomas. Pero ninguna lesión física se compara con el trauma de presenciar cómo la vida de nuestro padre se apagaba frente a nuestros ojos.
Desde ese día, nuestras vidas no volvieron a ser las mismas.
Tres hijos quedaron sin padre.
Una mujer perdió a su compañero de vida.
Una familia quedó devastada.
Hoy escribimos porque sentimos la necesidad de pedir algo muy simple y muy profundo a la vez: justicia.
Justicia real.
Justicia sin privilegios.
Justicia sin apellidos pesados.
Justicia sin silencios incómodos.
El conductor involucrado en este hecho se llama Sandro Noriega, de 22 años de edad. Las circunstancias que rodean el siniestro son gravísimas y están siendo investigadas: la velocidad excesiva, la invasión de carril, y elementos hallados en el lugar que indicarían que no estaba en condiciones de conducir. Todo eso deberá ser esclarecido por la Justicia, como corresponde.
Lo que no puede pasar es que el poder, las influencias o los vínculos políticos tapen una muerte.
Lo que no puede pasar es que se minimice lo ocurrido.
Lo que no puede pasar es que la vida de Donato valga menos que un apellido o un cargo.
No buscamos venganza.
Buscamos verdad.
Buscamos que se investigue a fondo.
Buscamos que se asuman responsabilidades.
Buscamos que nadie más muera por la imprudencia de otro.
Agradecemos profundamente a los vecinos que se acercaron, que escribieron, que recordaron a Donato con cariño. Sus palabras nos sostienen en medio de este dolor inmenso. Saber que nuestro papá fue querido y respetado nos da fuerzas para seguir.
Por él.
Por nosotros.
Por todos.
Que su muerte no quede impune.
Que su nombre no sea olvidado.
Que la justicia llegue.
Donato Arce, presente. Siempre.
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EL LUCTUOSO ACCIDENTE QUE DEBERÁ ESCLARECERSE
EL PROFUNDO PESAR, DOLOR, IMPOTENCIA Y DUDAS SOBRE SUS CAUSAS Y LAS ULTERIORIDADES ENTRE VECINOS DE EXALTACIÓN DE LA CRUZ, RODEABAN A UN TREMENDO Y DEVASTADOR ACCIDENTE AUTOMOVILÍSTICO.
Ocurrió cuando un auto conducido por un joven capillense de 22 años, según estimaciones, conducía a alta velocidad (más de 130 km/h) al parecer, por la ruta 192 en el sector muy cercano al ingreso del country Pinares, donde existe una curva leve.
Por motivos que la investigación policial en conjunto con la justicia, deberán en forma inexorable esclarecer, el vehiculo de alta gama conducido por un hijo de un conocido vecino y empresario Sandro Noriega, chocó con un antiguo Fiat 600 que circulaba a marcha regulada (otras versiones indicaban que sucedió cuando el vecino intentó ingresar a una propiedad). Las consecuencia del impacto, derivaron en la muerte del vecino Arce de Parada Robles de 80 años edad, quien manejaba el pequeño rodado, metros más atrás seguido por una camioneta con su hijo al volante junto a su madre, quienes también se vieron involucrados, cuando el auto de Sandro Noriega hijo impactó con mencionado vehículo. Al lugar acudieron los Bomberos Voluntarios, personal policial y también el intendente Luis Mariano Martín.
Según versiones, la velocidad excesiva del coche conducido por Noriega hijo, fue para tener muy en cuenta ante las consecuencias trágicas. El caso investigado por la UFI y la dependencia judicial de Exaltacion de la Cruz, fue carátulado como “homicidio culposo”, mientras se aguardaban los resultados de los exámenes toxicológicos efectuados al joven conductor del moderno vehículo, para determinar si había consumido alcohol o estupefacientes.
Una muestra del fuerte impacto generado por el accidente en buena parte de la población exaltacrucense, quedó reflejado en el posteo de la vecina Susana Pedalino en la red social Facebook, se eco de lo sucedido (aclarándose que el texto del mensaje “fue recibido por una vecina de Capilla del Señor, muy allegada a la situación, quien no puede publicarlo por sus propios medios). En uno de los pasajes del posteo como quedò dicho en Facebook, fue citado que “esto no fue un accidente. Esto fue una muerte evitable, permitida por la impunidad”, para señalarse en otro tramo que “la comunidad habla. La comunidad ve. La comunidad sabe”. “Capilla está cansada”, se consignó después al final del posteo marcado por el gran malestar comprensible de vecinos, que a la vez debe tener su costado investigativo y legal, según lo que establecen las leyes y la justicia.

Ante tamaño desolador suceso, no puede más que exigirse entonces, que las investigaciones de los hechos, como debe pasar en cualquier caso siempre, avancen despojadas de intereses personales y políticos en conjunto con la justicia, a modo de que fueran esclarecidos, fijándose responsabilidades. La familia de Donato, el vecino fallecido y el vecindario exaltacrucense en general, de esa forma entenderán que pese a lo irremediable, no todo está perdido en la Argentina.



