UNA MIRADA, ENTRE LA NOSTÁLGIA Y EL FUTURO.
«Al tiempo, con la privatización y la reducción de servicios todo empezó a desaparecer: la oficina de encomiendas, los viejos bancos rojos, la pizarra anunciando los telegramas… La estación dejó de ser el centro de circulación y vida del pueblo, y los colectivos se convirtieron en la elección segura para llegar al cole o al trabajo»
«Ese lugar que supo ser motivo de crecimiento y progreso dio paso a un gran vacío; cerró el kiosco, las escaleras dejaron de ser el cruce obligado y, de a poco, el paso constante de vecinos abrió caminitos hacia un lado y otro del viejo anden».
«Se volvió un lugar triste y desolado, por momentos hasta inseguro para pasar… Aquellos que supimos de su gloria, que subimos y bajamos de sus trenes, que recibimos ansiosos telegramas y aún conservamos algún que otro boleto de cartón, hemos sentido estrujarse el alma al pasar y verla así…».
«Qué alegría inmensa fue pasar y ver que no sólo el cruce peatonal ya está pronto a ser terminado, sino la limpieza que la delegación municipal comenzó a hacer sobre calle Urquiza, detrás de la garita, sacando arbustos, basura, ramas para seguramente poner en valor ese espacio. Ojalá sigan soplando «buenos vientos» que traigan pequeñas y grandes cosas para nuestra comunidad. RECUPERAR LA ESTACIÓN ES RECUPERAR NUESTRA HISTORIA Y CON ELLA PARARNOS DE FRENTE HACIA EL FUTURO».

 

  • Por Graciela Venturino.

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