ANIBAL LINDNER.

El joven vecino de Exaltación de la Cruz, egresado de la escuela de la Prefectura Naval Argentina ubicada en Zárate, se dispone a comenzar sus funciones al haber sido designado en el Edificio Centinela, sede de  en la ciudad de Buenos Aires.

Hace poco posteó en su cuenta de Facebook una reflexión que consideramos en EPOCA, valía la pena compartirla dado el tan sensible tema que abordó y el pensamiento volcado.

«Yo, Funcionario publico encargado de hacer cumplir la ley, en mi hora libre, estaba de compras cuando lo vi suceder. El delincuente se aproximó sobre su víctima. Era una madre que llevaba a su niño de la mano. Le apuntaba con un arma en el rostro, anunció el robo amenazándola.
Al ver esto, mi impulso humano, policial y de servicio surgió de inmediato. Pero así como surgió se detuvo. Y pensé:
«No tengo apoyo de nadie, ni del lugar donde trabajo, no tendré carrera, el Ministerio de Seguridad no me defenderá, El Poder Judicial buscará sentenciarme, la legislación está siendo adulterada, la sociedad me condena. Mi familia…, ellos me esperan en casa».
La pobre mujer asustada ni siquiera reaccionó.
El delincuente «víctima de la sociedad opresora», sin motivos y luego de obtener lo que quería, dispara su arma. La mujer cae al suelo con su rostro envuelto en sangre. El niño llora, llora sin saber qué hacer.
En ese momento, el delincuente no sólo robó los valores de la mujer sino que también destruyó una familia, se llevó sus sueños, sus planes y su vida.

Anibal junto a un compañero. El exaltacrucense con mucha convicción.

No reaccioné, para que?. Hice la llamada al 911 y avisé. Al fin y al cabo, ese es el procedimiento verdad?.

Llegué a casa y estaban mi esposa y mis hijos.
No tuve que ver al Ministro expresando que fui irracional al impedir que el victimario matase a una mujer por un bolso «porque él es una pobre víctima de la sociedad y tiene derechos y necesidades.
No tuve que escuchar al presidente del Poder Judicial, diciendo: «ese policía sólo sabe meter palo y disparar.
No leí en las redes sociales el desprecio de la sociedad enceguecida en contra las fuerzas. (los mismos que después dicen aquella fuerza no hace nada)
No vi fotos ni vídeos mostrando la agresión policial en contra de «una persona que sólo quería llevarse un bolso.
No vi las manifestaciones de los organismos de derechos humanos reclamando justicia e indemnización para la familia del pobre muchacho, muerto vilmente a manos del Funcionario represor, poco preparado y que actúa precipitadamente, a la vez que piden carcel por abuso de poder.
Tampoco vi la falange de la prensa haciendo sus cadenas de noticias desacreditando la labor policial.
Mi arma no me fue retirada y no estuve seis meses sin poder trabajar, mientras deciden si voy a prisión o no.
Tampoco tuve que pagar con mi dinero a un abogado para que me defienda por tan sólo cumplir con mi trabajo.

Sí. Yo estuve allí. Pero fue como si no hubiese estado.
El problema será cuando todas las Fuerzas actúen así.
La inseguridad será mayor aún, el caos lo gobernará todo. El miedo a ir a trabajar, a llevar a nuestros hijos a la escuela, a ir al mercado, el temor nos acompañará y se sentará a la mesa con nosotros pero eso es lo correcto lo que esta bien en el mundo de derechos y sin obligaciones.

Al fin pareciera ser que estamos buscando vivir en este caos.
Hemos perdido el norte. Hemos transgredido valores, principios y funciones. Llamamos bueno a lo malo y malo a lo bueno.
Permitimos que cualquiera investigue, el fiscal no es investigador de profesión, su verdadera profesión es abogado, por eso sueltan a los delincuentes, el verdadero investigador en todo el mundo es el que ejerce la actividad policial nadie más; pero esta todo bien por eso la delincuencia crece cada vez más, pero eso a nadie le importa entonces porque debería de importarnos a nosotros?
podemos ser como cualquier trabajador de cualquier rubro que va y cumple sus horas y listo, después de todo no se puede defender a una sociedad que no quiere ser defendida.
paso al costado y via libre para que esta sociedad tenga lo que elije y merece eso si, cada vez que seas victima de un delito o emergencia no llames al policía, ni al gendarme ni al prefecto, llama a a tu justicia, llama a tus representantes y llama a dios para que sea lo menos doloroso posible.

No importa quien lo escriba, importa quien lo lee.

ASI DE JODIDOS ESTAMOS…»

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