UNA MÉDULA PARA MILO Y JANO. UNA INMENSA HISTORIA DE VIDA, MIENTRAS TANTO LA PELEA DIARIA SIGUE.
Fue la consigna que convocó a tantos vecinos, el municipio, instituciones. La salud de los chiquitos se convirtió una lucha de todos, titánica y con obstáculos, encabezada por los pequeños, por su padres de una fe, voluntad y garra infranqueable, y la fundamental labor de los médicos locales y los que los atendieron en el Hospital Garrahan.
El día que salieron del hospital Garrahan. Las consultas tres veces por semana los hacen retornar juntos a sus papás, y luego de nuevo al departamento cercano donde continúan la recuperación.
Un sentimiento absolutamente compartido y vivido. Los chicos dijeron con convicción los padres, «la pelearon, la lucharon, la sufrieron y a 2 meses de sus 2 años , con su transplante de médula, sí que les daba el cuerpito y el valor mis amores! Gracias donantes por que en sus cuerpitos llevan tu santa médula».
El conmovedor testimonio de la mamá de los chicos, Belén Varela, refleja los duros momentos vividos, el encomiable esfuerzo y convicción para no dejar de luchar por la salud de sus hijos. «Arrancamos en julio de 2019 con la maldita noticia de su síndrome y también arrancamos con 20 donantes de médula que salieron de Capilla en una combi que puso la municipalidad al Hospital Austral. Hasta ese día había llorado 7 noches, obvio cuando ellos dormían en el día cantábamos, bailábamos y estábamos lúcidos para sus cuidados!. Ese día que tuvieron sus primeros 20 donantes y el apoyo de María Luz (Bozzani) secretaria de gobierno de Capilla, «vos dispone Belén, estamos todos para ayudarte y tenes un municipio a disposición!», me dijo.
Después recordó, «ahí fuí para traer una fundación y en 15 días tuvimos 590 donantes, llegó el Club All Boys que no llegamos a hacer ahí la donación, pero algún día lo vamos a terminar y concretar. Y ahí no paramos hasta que una mínima pero importante parte de la Argentina, se hizo donante por Milo y Jano!»
«Ahí vimos -contó la madre- que había esperanza si lograban estos bebés esto, podían con todo y más después ya no pudieron más sus cuerpos, la pelearon sufrieron en diciembre, casi un año nos dicen que coordinaramos la fecha porque había donante!!!».
Los chiquitos. Sus vivencias y la de sus padres, no dejan de conmover.
«Nuestra fecha fue para el inicio de pandemia y nos congelaron, hasta que los nenes entraron en estado crítico y ahí pasamos a tmo!. Se puede sí que se puede; luchen que está Dios enorme y nuestra Santa Cecilia que siempre nos iluminó. Se puede, no bajen los brazos ni cuando te dicen que quedás afuera de transplante por que aparecieron células malignas!!, que después desaparecieron sin explicación médica!!! La Fe sí mueve montañas, pero acompañados de garra amor y solidaridad!»» confesó la mamá.
Juntos. Jano, Milo y mamá Belen Varela y papá Nicolás Méndez en un paseíto cercano al Garrahan.

«Leo a mamás despedirse de sus hijos, no mamás mientras su corazón late hay solución médica o puede venir de Dios!!! Fuerzas mamás peleen bajo pronósticos deplorables, paciencia y mucha Fe! Que vale la pena el dolor si trae vida!!!!», dice y se emociona Belén.

Y mientras a los chiquitos los deben llevar para controles al Garrahan, tres veces por semana que hasta el momento venían siendo muy satisfactorios, la ganas y ansiedad por volver a Capilla así las explica Belén, «Volveremos a Capilla cuando a los chicos se les pueda sacar el catéter implantado. Eso va a depender del estado de salud de ellos y cómo vayan día a día. Esto es así, bien real, es un día a día»
Mientras tanto evolucionan, son controlados y los primeros 100 días son muy importantes de cara al futuro. Por eso deben permanecer en  Capital Federal, en principio durante 3 meses. «Estamos bien, nos ubicamos en un departamento que está cruzando la placita del Garrahan, y pueden salir un ratito todos los días; ellos están felices, como si nada hubiera pasado. Rogamos que todo siga así», confiesa la mamá y claro sus palabras nos sensibilizan a todos.
«Muchas gracias a todos por el apoyo de siempre que venimos recibiendo, nos ayuda un montón. Y tenemos que seguir con fe, nos falta mucho aún. A todos por favor, sigan pidiendo, al menos hasta que lleguemos a los 6 meses y ahí nos dará un respiro», anheló Belén.

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